¿Mi hijo es hiperactivo o simplemente inquieto?

 

Que si el niño o niña no deja de moverse, es inquieto, tarda una eternidad en hacer los deberes, se distrae con facilidad, he de estar constantemente a su lado, he de repetir la misma orden como cinco veces para que obedezca (si es que lo hace) en fin,  ¿ estas quejas les suenan?. Yo las estoy sufriendo a flor de piel y no lo considero  hiperactivo,  para ello tendría haber sido diagnosticado y aún no lo ha sido, sin embargo no quiere decir esto que me negaría a aceptarlo si fuese mi caso.

¿Qué tiene mi hijo realmente de hiperactivo? ¿Puede ser que sencillamente sea un niño inquieto y curioso? ¿Es posible que yo no sepa adaptarme a su ritmo de aprendizaje y por eso su conducta sea tan nerviosa?  La hiperactividad es una palabra muy seria que no debe pronunciarse con frivolidad: ¡los niños muy movidos pueden no ser hiperactivos! Pero al parecer esa etiqueta “hiperactivo” o incluso “muy inquieto” algunos la usan con tanta facilidad, frivolidad y con exclusión además.

No es fácil para los padres, entre los horarios laborales, las prisas, la escasa tolerancia a la conducta desobediente fomenta en muchos casos una ruptura emotiva de las relaciones padres-hijos, creando un círculo vicioso de nervios e irritación que refuerza precisamente las conductas que queremos evitar.

El neurologo pediatra Ricardo Sevilla señala: “Es importante mencionar que no todos los niños que tienen problemas para estar tranquilos tienen problemas de atención o dificultad para controlar sus impulsos

“Son niños inquietos, pero no significa que tengan TDAH. Para considerar que tienen este trastorno, su forma de ser debe impedirles adaptarse a las diferentes situaciones y escenarios sociales donde se desenvuelven”. Los especialistas más indicados para evaluar si un niño sufre de TDAH son los psiquiatras infantiles y neuropediatras, quienes a través de una evaluación profunda determinarán los distintos factores que pueden estar influyendo en la conducta del menor.

Es importante que como padres recibamos orientación para que aprendamos a regular la conducta de nuestros hijos a través de límites y reglas, e identifiquemos los padecimientos secundarios frecuentes en estos casos, como conductas desafiantes, ansiedad o depresión.

 

 

 

Anuncios

Celebrando un cumple de manera sencilla

Mi hijo esta por cumplir sus 5 años, y desde su segundo cumple lo celebramos en casa y con los más allegados, de manera sencilla y practica, a diferencia de su primer cumple en donde si hicimos algo mas elaborado, con decoración, piñata, centros de mesas, souvenir y demás. Los años siguientes por decisión propia los hemos estado celebrando en casa con la familia y mas allegados. La torta la elaboro yo misma, pues es algo que me gusta hacer, y además mi chiquitín últimamente participa de su elaboración pues, siempre es de chocolate, su golosina favorita. Hasta hace poco la piñata la compraba ya hecha, pero el año pasado digamos que innové, gracias a @modomama (instagram) que compartió imágenes del cumple de uno de sus hijos y en el cual la piñata fue de bolsa de papel, para mi fue toda una novedad, porque aparte del diseño no se golpea para romperla, sino que ella trae unas cintas las cuales al halarlas los participantes se rompe y caen los dulces. Siempre hay algún niño que por una u otra razón le tiene miedo a las piñatas, quizás esta sea una opción para ellos. Aparte del cake y la piñata pues preparamos algo de comida para compartir, algunas veces una comida como tal otras algunos pasapalos, algunas chuches, la bebida, música de fondo, y tratar de que los niños y todos en general la pasemos bien. No estoy en contra para nada de quienes organizan sus fiestas infantiles más elaboradas, al contrario las felicito por todos los detalles que implica y tienen muchas madres, y es que cada día hay cosas súper lindas, pero en mi caso soy como que más familiar, más de algo íntimo.

Creo ya he contado que eso de las manualidades se me da con facilidad, y pues al ver esta piñata que llaman “Pull-String Piñatas”. En donde cada niño participante tira de una cinta para que se caigan los caramelos y chuches. Pues tomé una bolsa de regalo que ya tenia, cartulinas, marcadores, algunas pinturas, cintas, tijeras y manos a la obra. Prometo tomarle fotos a la que voy a hacer para este año y comparto el paso a paso. Lo bueno de hacer la piñata en casa es que dependiendo de la edad de los niños, pueden participar de la elaboración y sería una actividad significativa en donde pueden echar a volar su imaginación.

De la piñata que hice el año pasado no tengo fotografías pues olvidé tomarla : ( pero les muestro alguna como referencia tomada de la web

htto://mamastodoterreno.blogspot.com

Etapas del dibujo infantil

El dibujo de los chicos va transitando diferentes etapas que pueden, en alguna medida, relacionarse con la edad. Se puede decir que un niño de 7 años ya debe  haber superado la etapa del garabato, pero no hay que pensar que al otro día de cumplidos sus 4 años va a dejar el garabato para elaborar un monigote, puesto que se trata de una esquematización y la evolución de cada niño es diferente. La s etapas del dibujo infantil están estudiadas y clasificadas. A continuación les comparto las características de cada una de ellas para que las podamos reconocer y estimularlas en nuestros pequeños.

Las etapas en el dibujo se dividen en:

Garabateo (18 meses – 3 años),

Formas básicas (3 años – 4 años),

Formas humanas e inicio de esquemas (4 años – 6 años),

Desarrollo de un esquema visual (6 años – 9 años),

Realismo (9 años – 12 años) y adolescencia (12+).

Cada una de estas etapas es flexible e implica un progreso en la adquisición de destrezas.

Desde que agarran por primera vez un lápiz –alrededor de los 2 años- hasta los 4 años, aproximadamente, los niños atraviesan tres momentos diferentes. Primero dibujan garabatos desordenados, una especie de rayones en la hoja sobre el que no tienen más control que el que les permite empezar y terminar, y que por eso mismo muchas veces sigue en la mesa sobre la que está apoyado el papel. Más tarde logran controlar un poco más los movimientos y pueden detenerse para llevar el trazo hacia donde desean durante la realización de sus garabatos. Por último, el garabato con nombre aparece cuando el niño comienza a atribuirle un significado a  lo que dibujó y entonces dice que hizo “un perro”, “un auto” o “a mamá”, a pesar de que nada de esto sea reconocible en el dibujo.

Aproximadamente entre los 4 y los 7 años se da la etapa preesquemática, y se caracteriza por la búsqueda consciente de una forma en el momento de dibujar. Es durante esta etapa cuando se produce el momento mágico en el que mamá o papá van a reconocer en los trazos del niño el objeto que él dice haber representado. Lo más común es que este primer dibujo sea el de la figura humana, que inicialmente suele representarse con un círculo y dos líneas que salen verticalmente de él y que el niño nombra como “las piernas”, “los brazos” o “las manos”. Estos “cabeza-pies” o “renacuajos” aparecen entre los 4 y los 5 años y se van complejizando con el agregado de otras dos líneas a modo de brazos, con un redondel entre las piernas a modo de abdomen y, más tarde, el cuerpo.
De los 7 a los 9 años  la etapa esquemática,  las formas se hacen mucho más definidas. Ya a los 7 años es esperable que logren representar la figura humana con detalles claramente identificables por un adulto, sin embargo la representación de la figura humana es muy personal y puede considerarse como un reflejo del desarrollo del individuo. En esta etapa el niño puede considerar las relaciones entre los objetos y ya no trabaja sólo con dibujos de objetos aislados unos de otros: esto se evidencia con la aparición de la línea que representa el suelo y que proporciona una base al resto de los dibujos. Más tarde aparecerá “el cielo”. Es común en esta etapa que dibujen con transparencias y, como si estuvieran sacando una radiografía, los muebles de una casa pueden verse a través de la pared.

La etapa del realismo: Entre los 9 y los 12 años los chicos buscan que sus dibujos sean más fieles a la realidad y grafican objetos, paisajes y también sensaciones, buscando ya la tercera dimensión y tomando en cuenta la superposición. Muchas veces la atención a los detalles del dibujo va en detrimento de la acción y las representaciones resultan estáticas. La línea de base va desapareciendo porque se empieza a concebir al suelo como un plano y lo que era la línea de cielo pasa gradualmente a ser la línea de horizonte.

La etapa del pseudo-naturalismo: Alrededor de los 13 años el dibujo ya tiene una perspectiva espacial y la figura humana se ha complejizado incluyendo rasgos sexuales. El producto final es mucho más valorado que antes. El desarrollo artístico del dibujo continuará en la medida en que el niño esté interesado en él.

El dibujo y la expresión artística en el niño tiene funciones de suma importancia en el desarrollo del lenguaje, psicomotricidad, inteligencia,  memoria, desarrollo social. El dibujo le permite al niño ir formándose una concepción del mundo que le rodea.

Los materiales que les brindemos son de suma importancia también: marcadores, creyones de cera, creyones de madrea, témperas, plastilina (para aquellos niños que superaron la etapa de llevarse todo a la boca)materiales que se ajustan y la vez retan su psicomotricidad. Revisar que el material no sea tóxico por supuesto.

Aunque últimamente en mi caso le he aprovechado libros que tenía guardados que ya vienen con ejercicios de grafomotricidad y dibujos lo mejor es brindarles hojas en blanco y sin modelos y que ellos experimenten y exploten su creatividad al máximo. Tener un espacio dispuesto para ello, cosa de que si ensucian no nos alarmemos, incluso ropa que pueda ensuciarse o delantales

Lonchera divertida

Tanto mis padres como demás familiares siempre nos decían: con la comida no se juega. Pero he descubierto que hay personas que se han atrevido a desafiar esta norma y presentar platos divertidos y vistosos para hacer de las loncheras de sus hijos una onda distinta, divertida y llamativa para dejar de lado la lonchera aburrida. Uno de ellos es un padre que trabaja tiempo completo  pero aun así prepara unas súper loncheras con personajes de Disney, se trata de Beau Coffron y se le conoce como Lunchbox Dad, quien crea obras de arte gastronómicas que ningún niño resistiría.

Sin duda una gran idea para que nuestros hijos coman su comida sin chistar

captain-america-picture

Ghostbusters-lunch-2

lego-movie-wyldstyle-2

Feliz Lunes !!!

Reto 21 Días Compartir Con Ellos

reto21DisfrutarConEllos_2

Este reto lo he encontrado en Baby Tribu y me he apuntado enseguida, y se trata de disfrutar con ellos 21 días continuos, lo que nos da la oportunidad de ponernos creativos. Baby Tribu nos cuenta en su blog que los científicos dicen que nos toma 21 días en crear un hábito. Y allí es cuando nos invita a crear el hábito de compartir diariamente con nuestros hijos, y que ciertamente hay días en que por diversos motivos se nos complica un poco y por ello el reto.

En mi caso lo he aceptado particularmente por que mi hábito diario compartido con mi chiquitín es el de las tareas de su cole, una que otra vez al parque y ver alguna peli juntos, pero el reto consiste en pasar 21 días continuos y no fallar, disfrutar de diversas actividades juntos, así que me apunto.

Entre las actividades que ella sugiere están:

  • Sacar fotos divertidas
  • Saltar en la cama
  • Leer un cuento
  • Cantar fuerte
  • Bailar
  • Escuchar música
  • Jugar con almohadas
  • Juegos de dedos
  • Pintarse la cara
  • Pasear en bici
  • Ir al museo
  • Ir al teatro
  • Contar chistes
  • Preparar limonada
  • Hacer una tarta
  • Hacer el pino
  • Saltar charcos
  • Comer sandía
  • Lanzarse por el tobogán
  • Hacer reír a la abuela/abuelo
  • Ver insectos
  • Tomar un helado
  • Abrazar a papá/mamá
  • Crear un peinado nuevo
  • Hacer un picnic
  • Hacer la torre más alta
  • Pisar hojas
  • Hacer un gol
  • Disfrazarte
  • Poner caras tontas

Mi chiquitín y yo hemos jugado, realizado técnicas de dactilopintura, hemos hecho galletas, brownies…

Y si quieres compartir las actividades de tu reto, puedes hacerlo en las redes sociales con el hashtag:

#Reto21DisfrutarConEllos

Berrinches y rabietas en los niños

Como madre esto es algo que me preocupa y me molesta cuando mi hijo hace sus pataletas o berrinches sobre todo cuando es en público, pues no todos entienden o toleran esto. Cuando era soltera y veía este tipo de situaciones me decía “y es que esta madre o padre no pueden controlar a su hijo?” “que malcriado, entre otros”, era obvio que no sabia nada del tema.

Hoy que soy madre y me ha tocado vivirlo puedo decir con propiedad que no es algo fácil de manejar, incluso hay momentos en que me ha tocado retirarme del lugar y esperar a que mi hijo se calme, por supuesto que mientras hago esto siento las miradas y las críticas hacia mi hijo por su pataleta y hacia mi como madre “que no sabe o no puede controlar a su hijo”. Y me pregunto hasta qué punto es normal esto, hasta que edad esperar este tipo de situaciones y hasta que punto he fallado como madre. Entonces me dedique a investigar en internet y esto es lo que he encontrado:

“Aunque resulte paradójico, debemos entender la rebeldía, la desobediencia, el negativismo, las rabietas y los berrinches como signos positivos y expresivos de una personalidad en formación. Hemos comentado en otras oportunidades que esta etapa del desarrollo se evidencia alrededor de los 2 años. Si un niño a esta edad no da ninguna señal de oposición, es decir, entrega sus juguetes con demasiada facilidad, no se ofende, no protesta ni se defiende cuando le sacan o le niegan algo, hay razones suficientes para preocupar-se. El niño puede que tenga miedo a exponerse. En el mejor de los casos, necesita mantener en secreto sus verdaderos deseos. En el peor de los casos, ya no sabe lo que desea o ya no desea.

Después de explicar estos aspectos fundamentales para la comprensión del desarrollo de la personalidad en el niño, podemos ocuparnos de las dificultades de los padres durante estas etapas del NO.

El primer paso para abordar el tema de las rabietas

Lo primero es reconocer lo complicado que resulta para los padres y/o educadores vérselas con unos niños que, a pesar de la torpeza, la inmadurez y la impulsividad propias de la edad, intentan comunicar su gusto, sus ganas, sus necesidades, su vitalidad, su ritmo, su desacuerdo, como pueden. No se trata de sofocar la expresividad del niño. Tampoco de dejarlo libre en sus impulsos. Cualquiera de estas dos posiciones puede volverse destructivas y llevar a la enfermedad.

¿Significa esto que hay que dejar actuar al niño según sus antojos?

Por supuesto que no. ¿Es posible respetar su individualidad sin dejar de ejercer la autoridad? Por supuesto que sí. Un niño que se siente respetado, respeta; que se siente engañado, miente. Un niño que se siente escuchado, escucha; sabe que hablar vale la pena. Un niño al que se le dan razones verdaderas y válidas, aprende que nadie, no sólo él, puede hacer todo lo que quiere en cualquier momento.

Una pregunta a modo de ayuda

¿Cómo les gustaría ser tratados a ustedes cuando desean muy intensamente algo de lo cual se tienen que privar? Los niños quieren y necesitan saber porqué no pueden hacer lo que les da la gana. Es necesario razonar con ellos y dejarles muy claro qué es lo que se espera de ellos. Los niños también exigen respuestas sinceras.” artículo tomado de http://www.guiainfantil.com

 
Lucia Liberman Consejera familiar: Aunque los berrinches están presentes en los niños de todas las edades (e inclusive en algunos adultos), la edad más común para los berrinches es entre los dos y tres años. Los niños de esta edad pasan por una etapa de desarrollo muy especial que es conocida como la primera etapa de la individualidad. A esta edad los niños descubren que son entidades diferentes a sus padres y que pueden dominar el mundo, pero, por supuesto, no tienen los medios para hacer eso.  Primero, no tienen el lenguaje. Cuando un niño tiene dos años de edad, su dominio del idioma aún no está desarrollado. Están empezando recién a usar oraciones y su vocabulario es limitado. Muchas veces los niños no saben cómo describir con palabras algo que están sintiendo. Es un proceso de aprendizaje y con nuestra ayuda como padres y proveedores, los niños mejorarán diariamente en su desarrollo del lenguaje, así que a la edad de 4 años ellos pueden realmente comunicar con palabras lo que están sintiendo.
 
 
He leído también que los niños a esta edad no entienden claramente el concepto del tiempo. Ellos tienen una sensación de urgencia sobre sus necesidades y deseos. Quieren algo y lo quieren ahora.  Nuestra ayuda como padres es enseñarles a cómo esperar los turnos, cómo seguir una rutina, etc. Lo otro es que los niños a esta edad no saben cómo regularse a sí mismos. Ellos sienten emociones intensas y no saben qué hacer con ellas. Finalmente, los niños son capaces de manipular a los adultos con sus berrinches, porque la mayoría de la veces los adultos les damos lo que quieren para que se callen y podamos seguir con nuestras actividades. Principalmente les damos nuestra atención (nuestra atención negativa) cuando tienen un berrinche.
Como adultos, necesitamos asegurarnos de darle toda nuestra atención cuando está tratando de comunicarse con nosotros de manera apropiada. Para prevenir que los niños tengan un berrinche, debemos enseñarles  a describir y ponerle nombre a sus emociones. Escucharlos antes de que se salga fuera de control. Enseñarles a esperar su turno y a seguir una rutina. Los padres necesitamos aprender a no “engreír” a nuestros niños con cosas. Algunos padres compran lo que sea que un niño quiera. Eso le da al niño la sensación de que es dueño del mundo, y que todos deberían darle lo que él quiera. Por lo que no es sano hacerlo.
 
Entre los 4 y los 5 años, si los límites han sido correctamente manejados con los chicos, lo esperable es que vayan disminuyendo. Paulatinamente irán apareciendo con menor frecuencia y, también, con menor intensidad. De todas maneras, debemos  tener en cuenta que no van a desaparecer por completo porque forman parte de su desarrollo y va a depender de la capacidad de autocontrol que haya desarrollado cada niño, así como de la posibilidad de dar nombre a lo que le pasa, en lugar de manifestarlo con rabietas y berrinches.

Nuestra actitud como padres frente al berrinche es fundamental en esta etapa, porque si los adultos nos enojamos y entramos en el “juego” de la rabieta, solventar la situación se vuelve más difícil. En cambio, si como padres podemos mantener la calma, decirle al niño qué es lo que lo está enojando y cuáles son las razones por las que debe hacer lo que se le indica y hacer cumplir lo que consideran correcto o necesario, la escena del berrinche perderá sentido.